Un horrible buitre y una hermosa paloma se acercaban a menudo a un castillo. Allí, los guardias, alimentaban a la paloma porque la veían hermosa, pero no hacían lo mismo con el buitre, y lo expulsaban a pedradas. Aún así el animal volvía y se comía a las ratas. Un día, los enemigos entraron y llegaron hasta la habitación del hijo pequeño del monarca. La paloma no hizo nada por ayudar. El buitre, sin pensárselo, atacó a los invasores con todas sus fuerzas y estos se asustaron, hasta que fueron capturados por los guardias. Un sabio le dijo al rey: " Majestad, podemos aprender algo muy importante de esto. No siempre lo que parece bonito a los ojos es realmente leal. A pesar de que la paloma fue alimentada todo este tiempo, no hizo nada para defender a los que le daban comida. El buitre es más bello que la paloma, pues sus actos así lo fueron". Desde ese día, el rey mandó alimentar al buitre y dejar de hacerlo con la paloma, que no volvió más al castillo. Esto nos enseña que...