Eco y Narciso
Y sacudiéndose los dedos, se lavó toda la mano en el río tras haberla hundido con fuerza en el lodo. En un arranque de ira por la indiferencia de Narciso. Eco se encontraba en su bosque. Un bosque lleno de árboles con flores raras, de formas sinuosas y colores brillantes. De aromas afrutados que el viento esparcía para perfumar a las bellas ninfas que exhibían su cuerpo en el lago para enamorar a Narciso. Soberbio y sumamente atractivo. Pero Narciso vivía embelesado en su propia imagen que le devolvían las cristalinas aguas del estanque. Enamorado de su propio rostro. Solo y triste. Mostrando su desinterés hacia las ninfas que suspiraban por él. La ninfa Eco soñaba con parar las horas y en ese instante recoger la cara de Narciso entre sus manos, volverla hacia ella y preguntarle: “Qué ves?” “Soy solo tu espejo o me ves a mi?”. Eco podía hacerte reír y llorar casi a un mismo tiempo. Tenía el poder de templar el tiempo si acechaba un huracán y parar el llanto de las nubes para q...