Por momentos
Te pido que me devuelvas mi llanto Te pido que me devuelvas mi risa Te pido que me devuelvas mi vida Ni yo misma sé cómo me siento. Aquí, ahora, en lo único que creo es en los perros callejeros que son como gatos y en los gatos callejeros que son como perros. Ninguna bondad para esta señorita? Oh, no cariño. No volviste a la hora de la cena, ni cuando se apagaron todas las farolas. Oh, cariño no me pidas un bendito trozo de pan, un pan hambriento porque solo me quedan pedazos duros del pan de ayer como los pedazos de acero de tu corazón que intentas recomponer en un puzzle imposible. Y las puertas se cerraron, pequeña. Se cerraron para una pequeña gran mujer que ya no quiere estar detrás de un hombre. Preferiste callejear como buena perra-gata, como mala gata-perra. Una perra al fin y al cabo. Y, en fin, no llegaste a casa a tiempo y se te escapó el último tren. No le eches la culpa al reloj, nena. Dijiste basta y ya está. No quisiste saber, ni decir, ni callar, ni hacer,...