Capítulo 2
Mi habitación era compartida. Lo supe enseguida porque nada más adentrarme en la estancia en compañía de una de las enfermeras, observé que había dos camas. No pude evitar preguntarme cómo sería mi compañera : joven, mayor, amable, antipática guapa, no tan guapa... observé también una radio encima de su mesita y algo de ropa sobre su cama por lo que ya tenía algunos datos: le gustaba la música y escuchar la radio y era delgada. Las habitaciones eran de chicas y de chicos tanto en la planta baja como subiendo las tétricas escaleras de caracol que conducían a la segunda planta. Todo lo envolvía un ambiente tenebroso, se oían portazos y puertas chirriar, genios y llantos a lo lejos con eco, como una cueva del infierno alguien cantaba una nana y olía a rancio y a muerte. Estaba extrictamente prohibido que los chicos entrarán en las habitaciones de las chicas y viceversa. El cuarto era amplio con enormes armarios que llegaban hasta el techo. La enfermera me recomendó que guardará...