Diario de nanas para no dormir
Tengo todo el tiempo del mundo. Para no hacer nada, para hacer lo que quiera o para tener que hacer lo que no quiero. Lo que está claro es que tengo todo el tiempo del mundo. En este momento, en este lugar, en el aquí y en el ahora siento mi centro emocional chisporrotea do centellas, fascinado con la mejor palabra que define mi actual realidad. Tan rotunda, tan pesada, tan fuerte que parece inamovible como un bloque de cemento. Jodida, jodidamente jodida, es jodido, estoy jodida. Pero soy joven y mi centro emocional brilla y me dice "esto también pasará" y me dice "suspira todas las veces que necesites ese cúmulo de aire angustiado y triste que ha querido anclarse en tu pecho". No estoy atada de pies y manos, aunque jodida se me ocurre lo jodido que puede ser agarrarse a un clavo ardiendo y jodidamente se me pasa por la cabeza. Después de un gran sacrificio llegan unas maravillosas vacaciones. Abnegada abnegación que no supe esconder el día de la graduaci...