Diario de nanas para no dormir







Tengo todo el tiempo del mundo. Para no hacer nada, para hacer lo que quiera o para tener que hacer lo que no quiero. Lo que está claro es que tengo todo el tiempo del mundo.
En este momento, en este lugar, en el aquí y en el ahora siento mi centro emocional chisporrotea do centellas, fascinado con la mejor palabra que define mi actual realidad. Tan rotunda, tan pesada, tan fuerte que parece inamovible como un bloque de cemento. Jodida, jodidamente jodida, es jodido, estoy jodida. Pero soy joven y mi centro emocional brilla y me dice "esto también pasará" y me dice "suspira todas las veces que necesites ese cúmulo de aire angustiado y triste que ha querido anclarse en tu pecho". No estoy atada de pies y manos, aunque jodida se me ocurre lo jodido que puede ser agarrarse a un clavo ardiendo y jodidamente se me pasa por la cabeza. Después de un gran sacrificio llegan unas maravillosas vacaciones.
Abnegada abnegación que no supe esconder el día de la graduación y así tengo todo el tiempo del mundo para no hacer nada, para hacer lo que quiera o para tener que hacer todo eso que no quiero. Fascinada, jodida y abnegada. Piensa en las vacaciones y las jornadas de sol a sol no serán tan duras. No se puede intercambiar, ni reemplazar y el pecado más fácil es reemplazar el amor por el alcohol. Es perfectamente razonable que me mueva por amor. Trabajo en mi vida, en mi tiempo y tengo mis jefes. La razón me indica un camino y mi emoción, curiosa, impulsiva y cariñosa dice sí. La margarita dijo que sí, Daniel me quiere, por eso tengo fe y porque sé que después de un duro sacrificio llegan unas felices vacaciones, aunque ahora esté jodidamente jodida. Luz! Esperanza! Fe! Dicen las chispas de las centellas de mi centro emocional. Y aunque me sienta sola no estoy sola en realidad. Y aunque, a veces, no tenga ganas lo hago igual. Ahora, contenida en un recipiente me resulta más fácil. Me cuidan, me cuido. Antes solía decir que la vida es una cárcel sin rejas pero ahora sé que hallándose donde estés las puertas siempre están abiertas porque yo soy, porque yo decido más allá de etiquetas o sentencias. El libro de mi destino lo escribo yo y tengo todo el tiempo del mundo.

 "Podría estar más sola sin mi soledad
Tan acostumbrada estoy a la esperanza
Tal vez la otra paz"
Emily  Dickinson

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