Atracón de bombones al atardecer

A lo clásico y sin pareja
Pronto la Luna, imperterrita, inmóvil, tiesa de frío se aburrirá ahí arriba mientras yo me harto a chocolate. Los compré esta mañana, en el super. Un antojo, un capricho ¿qué más se puede pedir? Y pensaba comerme solo uno... pero existen tantas razones para darse un buen atracón de bombones. Tristeza de amor, soledad, ira contenida y ¿por que no? Simplemente hedonismo. Placer por placer...¿quién dijo gula? Lo mejor, a escondidas, como si se tratase de un amor clandestino. Solo ese pequeño me ha visto, al que guiño un ojo y saco la lengua. Y me ha tirado una foto. ¡Qué digo una! ¡Un montón! Sonrisa traviesa, con mi bolso y mi bombin de lana negro, trenzado en los bordes, en el que guardaré los caramelos la noche de Reyes. Para el mismo que me fotografía. Mi fotógrafo favorito. Ahora estiro las piernas, ahora las cruzo, ahora me apoyo en una mano y me pongo muy seria, como una interesante y culta joven. Pero a lo que íbamos. Atracón de bombones, en este atardecer. Por tantas cosas. ¿Inútil? ¿Sorda? ¿Cansada? ¿Frustrada? No, solo "Heidy in the mirror".

Comentarios

Entradas populares de este blog

Osito sobre lienzo, sobre cartón, con caramelos ¡Me gustan los ositos!

Almuérzate con una lluvia de versos