Capítulo 3 (Continuación)
Y Mario también es un auténtico cobarde a sus veinticinco años siente un pavor enfermizo a la vida cuando a los veinte los jóvenes somos rebeldes, idealistas, entusiastas, apasionados, tenemos miles de posibilidades y las buscamos, sabemos disfrutar de la vida, queremos diversión y somos locos, no tememos nada porque no tenemos nada que perder incluso nuestro instinto de supervivencia anda por la cuerda floja, queremos experimentar emociones fuertes, subídones de adrenalina y para eso, por poner solo un ejemplo, consumimos cerveza con anfetaminas, por eso nuestro instinto de supervivencia anda a oscuras, porque somos firmes en nuestras decisiones porque, aunque parezca contradictorio queremos vivir y tenemos la enfermedad enajenada de la edad del pavo. Pero Mario no quiere vivir, ya está muy cansado siendo tan joven, no tiene motor ni motivaciones, ni busca alternativas porque, al igual que Karen es un antisistema pero cobarde. Motivos o motivaciones? En el caso de Karen son motivos que no razones, en el caso de Mario es la falta de motivos o motivaciones pero positivas. Karen no pudo evitar ser perversa con Mario aunque le amó y le idolatró, era su Dios, su droga pero no dejaba de ser un hombre. "No tengo miedo, no tengo nada que perder. He vuelto a los veinte años" Susurra Karen a los oídos de las paredes. Una vez cierta persona le dijo "Ten cuidado porque aquí las paredes tienen orejas" y Karen se dio cuenta de que era cierto en "San Gleimore" todo estaba lleno de cámaras y de micrófonos Gracias al instinto gatuno de Karen, la chica supo encontrar los dos rincones donde no alcanzaban a ver las cámaras. Era allí donde acudía para leer, escribir, estar sola o si sentía ganas de llorar.
" En San Gleimore vamos a ayudarte. Cómo me gusta verte derramar sangre. Tus gritos y llantos me hacen experimentar un intenso placer. Pero no te preocupes cariño, aquí tienes techo y sustento Le dijo una voz aquella noche a Karen. Es decir que Karen otra vez estaba supeditada a un marido intransigente, tergivesador, y maltratador pero esta vez unos peces gordos: la justicia y el estado. Por desgracia la mayoría de los jueces no hacen justicia y donde no hay justicia no hay ley y el Estado es un chorizo que te roba tu dinero Así que Karen voluntaria o involuntariamente se vio sumergida en una jungla, en una selva de pobres como una burbuja de jabón que vuela por el cielo, como en el fondo del mar. Pero sola claro sin animales salvajes acechando a su alrededor porque en "San Gleimore" no son locos sino bestias salvajes y lo más triste no es que no tengan nada sino que también se han perdido a sí mismos.
Aquella noche Karen escribió en su diario:
"Cómo salir de aquí? Por qué entré en este lugar? Por qué mi vida se desmoronó de esa manera cuando se podía haber evitado, y no llegar nunca a este lugar para aprender lo desanprendido, superar mi desorden y mi adicción al alcohol? Puedo aceptar que tengo que estar aquí un tiempo, hoy tengo un mal día, a menudo los tengo. Lo peor no son ellos porque puedo evitarlos. Lo peor es que me encuentro mal psíquica y físicamente. A veces, los pongo a todos a parir porque me canso y me harto de que se aprovechen de mi y no me respeten. Tengo mis razones pero encima, por el momento, no puedo salir y llevo entre rejas ya tres semanas, creo que para algo así no habrá recuerdo. De esta manera no puedo desconectar de ellos, de lo que me agotan.... Continuará...
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