Capítulo 4

Un acto de bondad mueve otro acto de bondad. Por pequeño que sea, por sencillo, cotidiano o simple y hermoso como servirle a tu compañero en la mesa agua en un vaso o llevarle el desayuno a la cama a tu mujer. Por supuesto, existen actos de bondad también deslumbrantes o sorprendentes como el acto heróico de los socorristas o todo lo bueno que nos ofrece nuestra madre la Naturaleza. Existen actos de bondad silenciosos como una mirada de amor y aceptación con su respectiva sonrisa. Nunca alguien te ha inspirado un gesto así? Un guiño o varios pensamientos, cimientos donde se construye la acción del amor. La bondad es amor y es la frecuencia energética más poderosa del universo.  Una persona bondadosa no siente miedo porque sabe que es Dios el último en decidir, el que siempre decide y a tiempo. Aunque una persona bondadosa no tenga cabida en un mundo capitalista y lleno de intereses, siempre está a salvo, gracias a su bondad. Qué te ocurre cuando alguien es bondadoso contigo acostumbrado a tanta maldad? Que te sientes agradecido, quizá hacía tanto tiempo que no te sentías así.... Un atisbo, cuando la madre te ofrecía su pecho... Y si en vez de ser una sola persona son muchas al mismo tiempo, como un sincero aplauso? La frecuencia sería mucho más alta y, seguramente, llorarías emocionado y tu gratitud se vería multiplicada.

Por desgracia, actualmente, no abunda mucho la bondad.  Los grandes héroes y heroínas de la historia siempre han sido bondadosos (Juana de Arco, Robbin Hood, el mismo Jesucristo...) y nunca han experimentado un miedo que no fueran capaz de vencer. A veces, los actos bondadosos van de puntillas, como los dedos de los pies de la yerba sobre el campo, como el regalo del Ratoncito Pérez, como un deseo que pides a una estrella fugaz que surca, de pronto, el inconmensurable Universo. Desde luego, como ya he dicho antes, la bondad es la frecuencia energética más alta que existe. Puede convertir lo imposible en posible. Se puede afirmar, con toda seguridad, que es magia y añado, la magia de las brujitas buenas. Los verdaderos psíquicos también son un ejemplo de bondad así como la mayoría de las madres y ya te estoy contando demasiado porque los secretos de la vida que uno descubre suele llevárselos a la tumba pero yo, como soy bondadoso, no tengo ningún temor insuperable y te lo cuento.

Continuará...

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