Relato


El hombre que lo tuvo todo


Unos labios hinchados y violáceos. El rocío resbalando por las uvas de un campo corrompido, incendiado por la felicidad segura. El viento gime a través de las ventanas abiertas y su aliento se cuaja de heridas al volar lo íntimo de la estancia ácida.
Quién escondió las llaves?, quién se escondió?
La ardilla que estalla el "quita penas" contra la pared y huye para resguardarse en la madriguera. La ardilla que, en su refugio, continúa llorando.
El hombre le había sorprendido bajo su gran mesa de cedro cubierta por el mantel dorado. El animalillo entonces, no tuvo más remedio que salir y explicar quién era. Él ya lo sabía. El portero le avisó cuando, aquel día  le vio regresar antes de lo habitual.
"La pintora sigue en su casa, señor Salas. Un poco rara la chica"
El señor Salas pensó en decirle que continuara con su retrato al día siguiente pero el imán de sus ojos separó su deseo de soledad. Así  se hicieron amigos durante un período pequeño. Jugaron a los libros, al ajedrez, a las ilusiones.... Bailaron sobre la madriguera cuando había botellas y copas. Depositaron sus penas en un cenicero de barro y las quemaron apagando allí sus colillas. Les gustaba destaparse con las manos claras de la noche y dejar siempre las ventanas abiertas  Todo lo compartieron con la brisa y endulzaron su paladar.
Hombre y ardilla llegaron a amarse. Entonces el señor Salas se sintió completo y se volvió loco.
La ardilla pintaba a su amado durante el día  anhelando sentir su cuerpo en la noche. Hasta que una noche no pudo llegar porque el señor Salas decidió no amanecer.

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