Susurro de olas cercanas



A mis oídos llegan susurro de olas cercanas. Aturdida, arrastro mis pies por la fina arena. La brisa fresca de Santander danza con mis cabellos y rodea mi cuello para convencerme de que no lo haga. Quise sentir el abrazo de unas manos reconfortantes pero, en mi desdicha solo hallé las mías, por eso ahora, mientras me dejo arropar por este agua helada, cierro los ojos esperando emigrar como los pájaros a un lugar más cálido. Mis pupilas han permitido de nuevo que la luz las penetre. Oigo que alguien murmura:"Le cortaremos los brazos. El experimento saldrá bien." Oh, no! Dios mío! El dinosaurio aún sigue aquí solo que esta vez piensa hacerme sufrir de un modo más tortuoso!

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