A Clara
Clara, Clarita. Te lloraría una tormenta enfurecida. La tempestad más brava, agitando, turbando olas. Agrietando paredes y rompiendo ventanas. Porque tú me lloraste el más inocente del rocío de la mañana, tan suave y puro como la verdad infantil más sincera, más tibia, más tierna. Porque me duele tu dolor, como si a navajazos me cortaran mi linda melena. Negra como esas aceitunas que a tu primo tanto le gusta comer. De la manera más cruel, no quiero interrumpir tu alegría de niña fantasiosa con mi pobre suerte, no quiero arrancarte de tu bella realidad y acercarte a mi realidad oscura. Los niños siempre encontráis la salida del laberinto. Condúceme hasta ella cuando al alba me llores tus gotas de rocío.
LO SIENTO, PERDÓNAME, GRACIAS

Comentarios
Publicar un comentario