Diario de nanas para no dormir
Me encuentro algo turbada y confusa. Con miedos e incertidumbres.
Sé que he pasado mucho tiempo dormida, a propósito, tropezando una y otra vez con mi somnífero favorito, el escudo de juguete (fuerza, valentía, constancia), así juego como una niña en un mundo de adultos. Y me fascina la extrañeza de estos despertares que, como palabras de caramelo, me chivan al oído verdades de las que dudé o no quise ver y soy consciente, al fin soy consciente. Me fascina, pequeño Dani que me sigas queriendo, que recuerdes aquél cuento que me inventé hace años, sí, el de la niña con vestido de tirantes siempre esperando a su madre a las puertas del colegio en pleno invierno, y me conmueve que te encanten mis cuentos y quieras que te los envíe por correo. Al fin soy consciente de que me quieres y eso me da la oportunidad de actúar de otra manera. Que te importo y te importa saber dónde voy a estar, dónde voy a ir.
Siempre has sido mi motor y mi meta.
Soy consciente de que estoy enferma. Ahora soy consciente, ahora estoy despierta.
Como este es el cuento de nunca acabar creo que ya va siendo hora de ponerle un punto y final.
Jamás volveré a permitir que me llamen inestable. Soy fuerte, constante y valiente porque soy consciente, porque estoy despierta moviéndome entre zombies en pijama. Entre muertos que, como cada mañana, el despertador ha arrancado de sus tumbas. Jamás volveré a permitir que me digan que soy inestable. Yo soy rica porque si me roban una idea de mi mente fértil germinarán muchas más mientras las suyas seguirán secas y solo serán ladrones profesionales a alta escala, de élite, regodeándose de sus propias miserias. Y no, no soy inestable, soy constante, fuerte, valiente, sin aditivos, ni colorantes, ni conservantes, genuina y dueña de mí misma y de mi vida o eso deseo. Compréndeme, cariño.
Solo estoy intentando dejar de ser una marioneta porque no soy inestable, puedo frenar los impulsos anteponiendo el pensamiento a la emoción y quiero creer que soy capaz de manejar mis propios hilos aunque sea a mi manera, de una forma incorrectamente correcta. Y jamás volveré a permitir que me llamen inestable porque soy fuerte, valiente y no me importa mostrar mi fragilidad, mi vulnerabilidad ante los demás. Si lloro es porque algo me ha puesto triste, no tengo problema en sollozar, gemir o incluso chillar si me siento iracunda en tu propia cara.
Tampoco creo que por estallar un vaso contra el suelo se me puede tachar de inestable, es mejor a que se vea desbordado por una tormenta. Lo que está bien y lo que está mal no se haya tan cerca de la moral. Si río a carcajadas solo es porque me alegro de verte, como un bebé cuando su madre va a recogerle en su primer día de guardería. Estoy despierta, siempre lo he estado. Ya jugué demasiado con el escudo y la espada de juguete que solo me adormecían, me anestesiaban para no ser consciente, no ver ni sentir está jodida realidad, mi jodida realidad.
Ahora estoy despierta, ahora soy consciente, ahora sé anteponer el pensamiento a la emoción. Volví a la adolescencia tras una conmoción y duele el despertar como el despertador te arranca de un extraño sueño y te devuelve a la realidad, a mi realidad, a mi jodida realidad. No, no me llames inestable, cariño. Tan solo estoy tratando de afrontarlo. Y si desean que muera solo han de buscar la salida de mi laberinto al escuchar la frase secreta, el dardo que va a dar directamente al centro de la diana y aún así, aún con todo, conmovida, moveré mis brazos y renaceré de las aguas como una Venus. Sí, cariño, el amor mueve montañas y jamás volveré a permitir que me llamen inestable. Cómo jamás contaré mi secreto para salir ilesa de todas mis arriesgadas "aventuras" porque ya quedó caduco, como estado perecedero que era y desperté y duele estar despierta pero es más doloroso estar dormida. Sonaron las campanas de boda y me casé con la vida. Y sé que lo sabes. Todos los espejos me mostraban diferente y ahora da igual en cual me mire porque siempre soy igual. Un largo letargo, del infinito, de la misma historia una y otra vez. Se puede decir basta, abrir los ojos y evolucionar a otra etapa.
Cuando vivir se convierte en una condena, cuando lo triste es vivir, cuando te has convertido en una cobarde, frágil y voluble niña te revolcarán en el lodo como a un cerdo, te verás entre rejas como un loco, pasarás a un infierno peor lleno de demonios y gárgolas, hacía allí me dirijo o quizá no y lo siento porque no lo siento pero lo siento tanto por ti, pequeño...
Solo es que el amor duele y las estrategias de la mente son inescrutables como los caminos de Dios... pero ahora juego con ventaja, llevo un "as" en la manga y porque el amor deja de doler cuando eres fuerte, valiente y constante estando despierta y quizá eso signifique estar loca. Los ojos de los hombres y mujeres dormidas nunca brillan. Estoy arrancando un matojo de hierba mientras siento la lluvia. Ahora, ahora que ya me sentenciaron y he de cumplir mi condena juego con doble ventaja porque además me he agarrado a la vida.
Continuará....



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