Qué extraña la calidez de la brisa que emana tu mirada azul

Como no voy a chillar si me mandan continuamente callar. Te sonrío cuando me desprecias, celebró con música cada acto tuyo de crueldad. Porque estás podrida y has aprendido muy poco, sueña, al menos ya que estás dormida y solo tienes pesadillas.
Te dije "mi padre ha muerto", "oh, qué pena" respondiste "mala suerte". En aquel momento olvidé mi nombre y, al andar, me di cuenta que apenas rozaba el suelo. No es tan difícil saberlo, decir que mis ojos quedaron eclipsados pero entonces arranqué una estrella del cielo y di luz a una vida. Por un tiempo, solo, quizá pasó demasiado tiempo, no lo sé. Todo se fue y yo volví. Olvidé mi nombre y mi caza-estrellas se estropeó. "Vaya, qué pena", "mala suerte". Caí en hipnosis y mis ojos siempre son el reflejo de un espejo que no quiere mostrarme la realidad. Sé que tengo que comprarme uno nuevo pero voy sin reloj, así nunca llegaré tarde porque tengo la excusa de que no sé qué hora es. No, tampoco se puede romper. Qué extraña la calidez de la brisa que emana tu tu mirada azul. Me subiré al tejado un rato.


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